SI BUSCAS, ¡ENCUENTRAS!

BLOG CONCEPCIONISTA: ¡S I B U S C A S , E N C U E N T R A S !

TIEMPO PARA COMPARTIR... TIEMPO PARA DIALOGAR... TIEMPO PARA CONOCER... ¡DATE UN TIEMPO!
CON EL TIEMPO, TODAS LAS PREGUNTAS... ENCUENTRAN SU RESPUESTA

Alza tu corazón al cielo y vive desde el interior, apostando por los valores del Evangelio, al estilo de Jesús de Nazaret.
Camina, vive y sueña...
Realiza lo grande partiendo desde lo que aún es pequeño.
De la mano de M. Carmen Sallés y junto a María Inmaculada, grita con toda tu alma:
ADELANTE, SIEMPRE ADELANTE... DIOS PROVEERÁ.

domingo, 19 de marzo de 2017

ECOS DEL PENSAMIENTO DE STA. CARMEN Nº 32

“No busquemos la alabanza de los hombres, sólo el asentimiento de Dios. Y no olvidemos darle gracias”

REFLEXIÓN DE M. REBECA SOSA, rcm
Todos necesitamos de la aprobación y la alabanza exterior porque somos seres sociales por naturaleza. Pero vivir a expensas de estas aprobaciones, puede hacernos muy infelices y dependientes.
Steve Jobs dijo una vez: “No permitas que el ruido de las opiniones de los demás ahoguen tu voz interior”. Este famoso informático y empresario probablemente cansado de críticas o comentarios externos llegó a descubrir que su felicidad estaba dentro de sí mismo, y no en las opiniones y juicios externos. Yo retocaría su frase y cambiaría el final, resultando así: “No permitas que el ruido de las opiniones de los demás ahoguen la voz de Dios”.
Esa voz de Dios que está fortaleciendo tu autoimagen, forjada con las aprobaciones de los otros, pero también con Su Voz, con lo que Él te ha dicho desde el mismo momento en que te creó y que te sigue diciendo cada vez que susurra en tu corazón palabras de amor y de alabanza: “Eres mi hijo, mi hija… te amo como eres”.
Vivir realizando cosas para que los otros nos alaben nos convierte en esclavos de los demás y de nosotros mismos. Vivir pensando que lo que estoy haciendo va a servir para ayudar a otros, para hacerles la vida más fácil, para que disfruten…, nos hace descubrirnos en actitud de servicio, de entrega. Y eso agrada a Dios y provoca su asentimiento y a la vez, sin darnos cuenta, recibiremos la acogida de los otros en forma de gratitud o alabanza, pero eso ahora ya será una consecuencia y no el objetivo primero a perseguir.
Agradar a Dios es hacerlo sonreír. ¿Sabrías cómo hacerlo? Piensa, en estos momentos… ¿qué podrías hacer para sacarle una sonrisa a Dios?
Pues es así de sencillo…, porque ya te adelanto que nuestro buen Padre Dios es de sonrisa fácil.
Una buena acción, un gesto de amor, una palabra de reconciliación, una mirada de acogida… Todo esto hace sonreír a Dios.

Y si quieres que esto ya sea “para nota”, da gracias a Dios, como nos dice Madre Carmen con este pensamiento. Agradar a Dios, sacarle una sonrisa y darle las gracias por haberlo podido hacer y vivir así. ¿Dónde andamos buscando la felicidad queridos jóvenes?

No hay comentarios: